STRAWBERRY FLESH














- Amor, por fin podemos vernos... ¿qué pasa? Has estado muy retraída últimamente. Tengo muchas ganitas muchas ¿entiendes? 
Ella lo miró con ojos compasivos. Era verdad, hacía ya más de tres semanas que no quería verlo. Más allá de la realidad inexcusable del estado civil de Mikel, había algo más que le impedía un trato más fluido con su amante... 
- Cuéntame nena, ¿qué pasa?... 
Ven –respondió ella- le agarró dulcemente de la mano derecha y le guió al dormitorio. 
En la cama se hicieron arrumacos... por fin entraron en ese clima previo al sexo, jugando, sonriendo, como siempre lo hacían. 
Por la amplia ventana se colaban el viento fresco y el sol de esa mañana de sábado. En medio del climax bien preparado, Mikel echó las sábanas hacia atrás, de un solo movimiento bajó hasta quedar con su rostro a la altura de la ingle de Vero... ella en un movimiento reflejo cerró las piernas de golpe. 

- Nena, justo ahora, después de tantos días de andar falto de tu cariño ¿justo hoy te vas a negar a que yo “trabaje” ahí?, sabes que me gusta con locura besarte y lamerte ahí - se quejó Mikel -. 

- No puedo... en realidad, hace tantos días que te esquivo por ésto... discúlpame, pero no me siento cómoda así, con ésto. 

- ¿Qué es ésto nena? Me tienes intrigado. 

- Esto es... - ésto - y abrió las piernas con timidez. 

Al lado de su labio derecho, justo cerca de la entrepierna, una roncha rojiza del tamaño de un cacahuete, salpicada de puntos blancos, lucía primorosamente como un broche en la ingle de Vero, como una frutilla de carne. 

Mikel reprimió una expresión de asombro, y la desagradable sensación que le provocó la visión de la frutilla enquistada en la entrepierna, como si nada sucediera le dijo: 

- ¡Ah! ¿Ésto era? - puso no solo su mejor cara de gilipollas, sino que le imprimió el mejor tono de gilipollas a la pregunta... utilizando esa vieja estrategia para zafarse: hacerse el reverendo gilipollas.- 

- Pero nena... si ésto es, mejor dicho son... y a propósito, dejó la frase flotando con la esperanza de que fuera ella misma la que le confirmara lo que ya imaginaba. 

¡Hongos! son hongos - dijo Vero tranquilamente - cerrando sus piernas una vez más. 

- bueno Verito, tampoco es el fin del mundo... de veras me asustaste, pensé que te pasaba algo serio, pero son... ¡son hongos nada más! 

- claro, para ti es fácil decirlo, la que los padece, la que se avergüenza, soy yo; ¡la que está con la libido por el suelo a causa de ellos soy yo! 

- Bueno nena, tranquila... 

Se colocó junto a ella y le acarició dulcemente la cabeza. 

Durante unos minutos ninguno habló. Solo se acariciaban dulcemente mientras el viento movía las cortinas. El sol no dejaba de iluminar el amplio cuarto. 

- Mirá Vero –se animó Mikel- lo que te pasa no es grave, no te voy a preguntar cómo los tratas ni nada de eso, no quiero que la situación sea más penosa aún para ti... pero si tengo un buen remedio para la “frutillita” 

- Ella lo miró atenta - ¿cuál?- inquirió inquieta... 

- Éste –dijo- y a reglón seguido, sacó la lengua afuera aparatosamente. 

- ¡No seas cerdo Mikel! ¡Deja ya de joder! 

- Mi amor, un honguito del orto... bueno, es un decir, no es del orto, osea... bueno, tú me entiendes... un honguito de esos no va a impedir que gocemos esa zona como siempre lo hacemos amor... 

- ¡Estás loco! Cómo vas a hacer semejante cosa, es un asco, ¡un asco! 

- Relájate mi niña...venga, relájate... 

Y comenzó a besarla dulcemente... sabía que sus besos bajando desde el cuello hasta la ingle, a Vero la volvían loca, le prendían el deseo y los orgasmos... siguió su ruta de besos y lamidas, tiernamente... la escuchó gemir, sintió que poco a poco se relajaba, dejándole hacer... 
Finalmente llegó a la frutilla... de carne... ni lo pensó: comenzó su “trabajo” allí mismo... 
No pasó ni medio minuto de su faena, cuando comenzó a escuchar los gemidos de su amante muy apagados como si tuvieran un eco lejano que los distorsionaba; escuchaba como ella gimoteaba su nombre, solo escuchaba, porque ya no veía nada, solo una oscuridad densa que lo envolvió súbitamente. 

A la negrura incierta, en pocos instantes, le siguió una luz rojiza que le asustó. Luego la luz se hizo clara... con la claridad llegó la paz... la paz y miles de colores que en su vida había visto; la intensidad de los colores le paralizó el aliento. Música. Había música en aquella claridad absoluta en donde los colores parecían planetas, esferas multicolores que giraban a su alrededor... Lucy in the sky with diamonds... era la voz de Lennon… estaba él y los tres beatles a su lado. Estaba Vero que lucía como un dibujo de estudiante, rubia, con las mejillas encendidas de rojo, como si fuera una payasa, una hermosa payasa. Su vestido verde limón le cegaba la visión a veces... y Los Beatles continuaban con la canción... “picture yourself in a boat on a river...with tangerine trees and marmelade sky...” 

Quiero quedarme aquí. Fue lo primero que se le cruzó por la cabeza. 

¡Amor! Era Vero que desde un columpio de flores dibujadas le gritaba. Amor. Y se hacía eco, un eco que se confundía con la voz de Lennon... los planetas de colores no cesaban de girar sobre sí mismos y a su alrededor. 

De pronto un ardor que crecía en sus mejillas. 

- ¡Amor! Amor despierta ¡qué te pasa? 

Trabajosamente abrió los ojos y vio a Vero sobre él, dándole cachetes en las mejillas con cara de circunstancias. 

- ¿Qué pasó? Dijo, mientras se incorporaba en la cama, sentándose en el costado, con sus pies en el suelo. 

- Eso pregunto yo, Mikel. Estabas en éso, cuando de repente empezaste a balbucear idioteces... estabas con los ojos fijos, me asusté imbécil, casi un minuto estuviste así, empalmadísimo. 

Él se quedó pensativo. 

- Voy a preparar café –dijo Vero 

Mikel se tocó la punta de la lengua... recordó lo que había sucedido... su rostro fue mutando desde el asombro a la euforia... 

- ¡No puede ser! Probé y aluciné... los beatles, Lucy, Vero, mierrrrdaaa¡¡¡ 

Son como el lisérgíco, son... ¡increíbles! 

Vero entró con la bandeja y las tazas de café. 

- Ven amor –dijo entusiasmado- TENGO UN NEGOCIO QUE PROPONERTE




Comentaris

  1. Eso es amor, lamer los hongos.
    Me has hecho reír con lo del negocio.
    Eres una maga con las palabras. Me gusta tú cambio de registro. No dejas de sorprenderme.
    Y encima LSD. Esa canción siempre me deja una sonrisa llena de recuerdos.
    Besos preciosa. Y ya han acabado las fiestas!

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  2. Eso es amor, lamer los hongos.
    Me has hecho reír con lo del negocio.
    Eres una maga con las palabras. Me gusta tú cambio de registro. No dejas de sorprenderme.
    Y encima LSD. Esa canción siempre me deja una sonrisa llena de recuerdos.
    Besos preciosa. Y ya han acabado las fiestas!

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  3. jaja
    encontró un negocio que salía de sus labios vaginales; existe un alucinógeno más dulce? :)

    buen relato.

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  4. jajajaja ¡Hongos alucinógenos! jajaja
    A mi las fresas me gustan con nata lo que mas, aunque con vino son muy ricas y no alucinan...jajaja
    Besos y salud

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  5. Me he emborrachado innumerables veces, he fumado marihuana en bastantes ocasiones, pero nunca, NUNCA se me hubiese ocurrido que un hongo vulvar fuera alucinógeno...y si me dijeran que la abuelita de la esquina, esa que vende flores, le salió un hongo en su coso y que al lamerlo puedo ver a Radiohead, bueno, venga pa ca mi viejita...

    Un beso.

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  6. iba leyendo e iba pensando "no... no se atreverá...". y sí, se atrevió. y claro, a mí me ha encantado.

    un beso grande.

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  7. ¡Excelente!
    Sí que son hongos inesperados.
    Símil peyote parecen
    aquí conocemos los cucumelos, que son unos hongos que crecen en la bosta del cebú, al norte. Son horribles. Dan ganas de vomitar.
    Más me gustan estos de tu cuento.
    Quiero probar
    aunque me vuelva adicto

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  8. habían resultado hongos mejicanos la frutilla que cayeron en las manos de un rufián, tu sargento pimienta de colores, un beso

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  9. el ritmo de la canción invita a diferentes lametones

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  10. Caramba que relato, hongos genitales alucinogenos y psicodélicos... De ser así, se abren infinitas posibilidades para el cunilingus... De todas maneras creo que es mejor estar centrado en la faena, percibiendo consciente las vibraciones y gemidos de la amada... Eso de meter la lengua y comenzar a alucinar por los cerros de Ubeda o de Liverpool, perdiendo de vista el monte de Venus y la cascada orgásmica, casi que no... Tradicional que es uno... Muy original el texto... Besos calmitA.

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  11. Diosss! Esas piernas cerrándose así parecen un cepo furtivo.

    Imaginar que se cierran justo cuando toque el hongo con su lengua y allí se quede atrapado por sus orejas.

    Sin oír, sin ver, sin sentir, alucinando ..

    Por favor signorina Vero, abra sus piernas o morirá de un viaje astral.

    Por favore, me puede explicar alguien para que mete su cabeza ahí???? Prego!!

    Un piacere

    Beso

    Sicilia



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  12. jajajajajaja... Me has hecho reír mucho. Vaya que alusinó con el honguito de su amante. Maravilloso.

    Besos.

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  13. Querida Calmita:
    Creo que éste es uno de tus mejores relatos. ¿El pedazo de carne alucinógeno? Me quedé con la intriga de la clase de negocios que él le propondría. O debo demasiado retraído para esas cosas. No lo sé. Inevitable no sentirse identificado con los preámbulos sexuales. Es algo que me apasiona.
    En fin, como siempre. Un gusto leerte.
    Bss!

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  14. ¡Señorita!,
    yo, David, el gnomo no tengo casa, gracias a usted y a su relato,
    ¡han arrancado mi hogar, mi hongo donde vivía, para esnifárselo!
    Huyo a lugares mas cerca de la falla, allí donde las ladillas moran, quizás allí este a salvo, de los comecome.
    El apatrida.

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  15. ñammm que ricooooooo! cuanta imaginaciónnn escribes MUY, MUY bien ¿alguna vez has probado los tripis? yo varias veces, es una buena experiencia y créeme si te digo qu es una droga mucho menos adictiva que la de comer ciertos coños. si los protagonistas hiciesen un negocio de esto SE FORRAN seguroooooooooo. un saludo dsde el sur

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