dimecres, 20 de novembre de 2013

Desde un latido



Cuando te vi me enamore y tu sonreíste porque lo sabias

*- Willian Shakespeare







He despertado.

Estiro mi brazo hacia tu ausencia.
¿Adonde va un hombre que sabe volar?

Vengo de un sueño extenso y loco
donde tú eres real y tienes un peso
una substancia
un idioma.

Comenzaré a buscarte entre las copas de los árboles
allí donde el viento nos mece con su lenguaje mudo.
Iré hasta el centro de la sal
volveré a decorar mis manos con tus labios
caminaré por las orillas de tu origen
te buscaré cantando
bailando y meciéndome como la marea
palpitándote cerca, porque lo sé bien.

En un día como éste
de ruidos familiares al mediodía
de tormentos incontenibles
dentro del abismo marino
un día como éste
de sol quemante y de verano al lado
abriré mis ojos como hoy
estiraré mis manos
y tendré tu costado cerca.

Volveré a abrir los ojos
y no serás ya este lenguaje
ni un dolor
ni un vuelo nocturno.
serás entero.

Encontraré tus ojos sobre los míos
escrutándome
construyendo con la mirada
el puente de franqueza y luz
que tan necesario es.

Abriré los ojos y veré
que estás y eres desde siempre,
y que soy yo quien llega a rescatarte
para que me rescates del silencio dañino
que cubre de nefasto dolor
este mundo antiguo que ahora somos
y al que haremos recuperar su juventud
escuchándonos como un sólo corazón.

Por ahora sé que llevas golondrinas por memoria
y vas escrutando el horizonte despierto.
El límite de tu piel se desvanece
y ya no tendré que acariciarte
sino moverme dentro de tu sangre.

Seré tiempo cuando sea carne
y estaré llena de aire y ritmos desconocidos
y volverás los ojos para encontrarnos despacio.